Hay recuerdos que parecen seguirme hasta los confines del mundo.
Tuve ganas de atarlos con fuerza a una roca y lanzarlos mar adentro.
Tuve ganas, pero no pude. Después de todo, son lo único que me queda de vos.
Tuve ganas, pero no pude. Después de todo, son lo único que me queda de vos.
Despedida
Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
J. L. Borges
No hay comentarios:
Publicar un comentario